Empezar bien una campaña es la clave para la continuidad de la misma. Italo Calvino nos dice que no nos distraigamos, que nos concentremos en hacer que la partida de esta semana sea inolvidable, y yo creo que ese el camino a seguir.
No hay que empezar a desarrollar una trama compleja, ni perderse en los detalles de la política de la nación en que queremos ambientarla. Hay que centrarse en lo más importante, en hacerla divertida y que se quiera continuar. Yo sólo suelo plantear los comienzos de las partidas, y son mis jugadores los que me dan las pautas para continuarlas. Aprovéchate de la imaginación de tus compañeros de mesa.
Pero más concretamente, ¿qué es lo primero que pienso yo? En el carácter y concepto de la oposición. La aventura surge del conflicto entre los personajes y sus adversarios. Tener un tono común interesante a todos los encuentros es el primer paso para una gran primera aventura.
Daré un ejemplo. En una partida de mesa, tenía pensado que los personajes (vikingos) se enfrentaran a una suerte de hechicero egipcio. El tono egipcio era lo que ligaba mis encuentros, y me sugería en si toda suerte de encuentros interesantes y variados. Desde escarabajos gigantes, plagas de insectos, muertos vivientes, humanoides con cabeza de animales (golls o kenkus, por ejemplo), trampas de arena y hasta yuantis.
Una vez tuve eso, empecé a pensar por quién era ese hechicero, por qué estaba donde estaba y cómo y por qué querrían los personajes ir allí.
¿Habéis utilizado alguna vez este tipo de Leit Motiv en vuestras partidas? ¿Cómo empezáis vosotros una campaña?